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Es común entre las empresas e instituciones tener una Misión y una Visión. Empiezan con mayúscula porque no hablamos de una misión y una visión cualquiera, sino de un concepto.

Cuando hablamos de la Misión y Visión de una empresa nos referimos a dos declaraciones a través de las cuales la empresa busca establecer una identidad organizacional propia y también distinguirse del resto de las empresas.
Generalmente las empresas están orgullosas de sus declaraciones de Misión y Visión; se encargan de hacerlas públicas en sus reportes o sitios web de información corporativa.

Qué es una Misión y qué es una Visión

Una declaración de Misión define la actividad a la que se dedica la empresa y cómo puede afectar positivamente su entorno . En otras palabras, es la razón de existir de la empresa. Veamos un par de ejemplos de empresas chilenas:

Entel

“Nuestra misión es hacer que todos vivamos mejor conectados, contribuyendo responsablemente a transformar nuestra sociedad.”

Agrosuper

“Procurar alimentos para Chile y el mundo en forma sustentable e innovadora, creando valor junto a nuestros consumidores, trabajadores, inversionistas, vecinos y proveedores bajo los más altos estándares de calidad, inocuidad y excelencia.”

Una declaración de Visión describe el lugar donde la empresa quiere estar en un futuro indeterminado, es decir hacia dónde apunta o quién quiere ser en el futuro. Veamos otro par de ejemplos de empresas chilenas:

Cencosud

“…convertirnos en el mayor retailer de América Latina y entregar a nuestros cientos de miles de clientes, la máxima calidad de servicio, excelencia y compromiso, los 365 días del año.”

Sodimac

“Ser la empresa líder de proyectos para el hogar y construcción que, mejorando la calidad de vida, sea la más querida, admirada y respetada por la comunidad, clientes, trabajadores y proveedores en América.”

Algunas razones de por qué las declaraciones de Misión y Visión son importantes son que ayudan a cargar de propósito la acción de la empresa y sirven como guía para tomar decisiones y alinear a los miembros de la organización en torno a un estado futuro movilizador.

3 razones de por qué no es suficiente hablar de Misión y Visión

1. La Misión y Visión se confunden a menudo

Declarar públicamente cuál es la Misión y Visión de una empresa le da, sin duda, identidad a una empresa. Pero, ¿qué ocurre en la práctica?

En primer lugar, las personas de una misma organización confunden a menudo cuál es la Misión y cuál es la Visión de la empresa, o se confunden en la manera de crearlos.

En muchos casos, son construcciones hechas en las altas esferas, desconectadas de la realidad de la organización, desarrolladas por la alta dirección que a menudo confunde los conceptos de Misión y Visión. De esto no se escapan ni los mismos gerentes generales de las empresas, según señala este artículo del MIT Sloan Management Review.

2. No genera compromiso hacia los empleados

Si bien las declaraciones de Misión y Visión apuntan a que todos en la organización puedan mirar hacia el mismo horizonte y trabajar juntos por un mismo objetivo, la realidad no se condice con esa intención.

Un estudio de la Sociedad de Administración de Recursos Humanos señala que menos de la mitad (45%) de los empleados indicaron que “fue importante para su satisfacción laboral la comunicación de los objetivos y estrategias de la organización por parte de la gerencia”, lo que significa un retroceso de siete puntos porcentuales respecto al año anterior.

Finalmente, a lo que los empleados si pueden llegar a adherir o alinearse es a las personas con las que trabajan más que con una declaración de principios, según un artículo publicado por la escuela de negocios de Wharton.

3. Tampoco genera compromiso hacia afuera, con la comunidad

El psiquiatra Carl Jung dijo “eres lo que haces, no lo que dices que vas a hacer”. Las declaraciones de Misión y Visión son inútiles si aquellas definiciones en papel no se traducen en hechos concretos. Es finalmente lo que la organización hace y los recursos que destina a esos esfuerzos lo que demuestra alineación y compromiso con lo que se declara, ya sea una misión, visión, propósito, valores o lo que definan que les da identidad y sentido.

Esta incongruencia entre lo que se declara y lo que se hace tiene repercusiones fuera de la organización también. No por nada un estudio de la Escuela de Administración de la Pontificia Universidad Católica de Chile, junto a la empresa DataLab, mostró en 2018–2019 bajos niveles de confianza por parte de los consumidores hacia las empresas, 9,3 puntos porcentuales que su versión del año anterior.

¿Cuál es la alternativa? Convertir las declaraciones estratégicas en objetivos

No basta con decir que la Misión de tu empresa es ser “una empresa sustentable”; es necesario trabajar para que ello ocurra si es que en verdad te importa. Así mismo, inspirar y alinear a tu empresa solamente con una declaración de Misión y Visión no es suficiente. Para llevarlo a la realidad es clave trabajar con objetivos accionables.

Una buena forma de alinear efectivamente a las personas en la organización, ya sea la dirección, los equipos de trabajo o tus colaboradores, es a través de establecer objetivos concretos y priorizados, que permitan organizar los recursos siempre escasos y establecer y entender claramente el curso de acción. Esto está en el corazón de la metodología de OKR que partió en Intel y se popularizó cuando Google la adoptó exitosamente.

En nuestra empresa, Canvas Group, ordenamos lo que queremos ser y hacer en OKRs estratégicos y ordenamos nuestro trabajo diario en torno a OKRs tácticos. Estos objetivos y resultados clave nos entregan el qué, el cómo de lo que queremos hacer, y finalmente nos marca la pauta de nuestra labor diaria. En otras palabras somos, o al menos hacemos un esfuerzo consciente de ser, lo que decimos.

En nuestro próximo post entraremos en más detalle respecto a cómo y por qué es mejor trabajar con OKRs, objetivos y resultados clave, especialmente en este contexto tan cambiante como en el que estamos sumergidos ahora.


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