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Paula Ríos, Gerente de Cultura en Vida Security.

Para cerrar el mes de la mujer, en The Canvas Group, queremos generar un espacio para conversar con una mujer a quien admiramos por su exitosa trayectoria corporativa en el área de recursos humanos.

Paula comenzó su carrera como analista de selección en Banco Santander, luego asumió el cargo de gerente de recursos humanos en EuroAmerica. Actualmente se encuentra en la compañía Vida Security, donde ocupa el cargo de gerente de cultura desde el año 1999.

1. En base a tu experiencia en el mundo corporativo ¿Cuáles crees que son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en el mundo laboral en Chile?

Yo que soy optimista, creo que estamos en un buen momento en términos sociales. Ser mujer está de moda, me encanta ser mujer. No sé si por el estilo que tengo, quizás es porque he tenido suerte, pero nunca me he sentido discriminada. Uno podría decir que quizás me costó un poquito más. Hay gente que me dice “Paulita”, que me tratan con un diminutivo.

El otro día me equivoqué en una planilla y sentí que el resto iba a decir “la mina se equivocó en una planilla” como diciendo que las mujeres no pueden ser buenas en matemáticas. Si esto le hubiese pasado a un ingeniero, hubiese sido un error, pero cuando le pasa a uno, tengo la sensación de que van a caer en el prejuicio.

Independiente de la situación anterior, nunca me he sentido discriminada, ni acosada, ni nada por el estilo. Hoy estamos gozando de lo que logró la lucha de muchas mujeres antes que nosotras. Tengo la suerte de estar en una empresa, rubro y momento histórico, donde lo que recojo es el fruto del trabajo que hicieron muchas personas antes.

Hoy, pensar de manera femenina está de moda. Se están considerando temas que hace un tiempo no eran importantes. Temas divergentes, de personas; temas que antes eran considerados como femeninos, por ejemplo: considerar al otro, las miradas de otras personas, las diferencias. Actualmente no podemos iniciar un proyecto sin antes considerar las variables humanas, las cuales siempre han estado asociadas a las mujeres como variable importante. Todo esto genera que en la actualidad tengamos un pie para ser mujer. Estamos en un punto en el cual ya no hay vuelta atrás. Es un cambio que ya está en movimiento y que será beneficioso para ambos sexos. Indudablemente la mirada del hombre se enriquece con la participación de mujeres y viceversa también.

Yo siempre he trabajado con hombres, estuve en colegio mixto, me crie con hombres; por lo tanto, la mirada de igualdad siempre la tuve. En un mundo diverso todos ganan. La inclusión y las distintas perspectivas nos enriquecen a todos.

Esto también lo veo en mis hijas. Lo que no era obvio en mi generación para ellas si lo es, es obvio que tienen que ser capaces de generar sus propios ingresos y no se piensa en ser mantenidas por hombres. No tienen ningún prejuicio en estudiar carreras matemáticas o cualquier otra que antes eran solo de hombres. Ellas son conscientes de que están equiparadas con los hombres en el contexto intelectual. Viéndolas con sus pololos, en cómo se relacionan, es lógico que el pololo también lava la loza. Detalles chicos, pero que nos hablan de un cambio.

2. ¿Qué desafíos quedan por resolver?

Todavía quedan algunos prejuicios, como el tema de que a uno le traten con diminutivos, como en el ejemplo que di antes. Existe la concepción de que nuestras decisiones pueden ser menos racionales, pudiendo ser esto una fortaleza. Todavía escuchamos “en ese equipo hay muchas mujeres, pongamos un hombre para que las decisiones sean menos sensibles” en cambio cuando hay muchos hombres, nunca se piensa “Integremos a una mujer para que las decisiones tengan una mirada más amplia”. Incluso a veces se escucha “están con la regla”. Todavía existe el prejuicio de que nuestras decisiones están vinculadas al tema emocional.

En términos de desarrollo profesional, sigue presente la idea de que las mujeres son menos libre por el tema familiar. Hoy, por ejemplo, tengo que trasladar a una persona junto con su familia a Viña y todavía es más difícil trasladar a una mujer que a un hombre, porque uno supone que los hombres están más dispuestos a sacrificar familia por trabajo. Porque se asume que hay una mujer que lo podrá suplir en el plano familiar.

Uno supone que las decisiones que tomamos son racionales, pero muchas veces son saltos emocionales y a pesar de esto, se discrimina la toma de decisiones influenciada por aspectos que están fuera de lo numérico. Se supone que los hombres no toman decisiones afectados por el plano emocional, cuando en la práctica lo hacen todos los días. Quizás no ocupan la palabra “me tinca” pero es prácticamente lo mismo.

3. ¿Cuál crees que es el rol de las organizaciones en este contexto?

Hay ciertas cosas que artificialmente tenemos que involucrar. Frente a una igualdad de candidatos, uno debería escoger mujeres, sobre todo si son cargos de relevancia. En nuestro país tenemos mucho capital humano y tenemos que aprovecharlo.

Tenemos que promover el gremio de las mujeres, el cual no es solidario, ya que en general es competitivo. Deberíamos crear grupos dentro de las empresas donde se puedan compartir prácticas, discutir ideas y puedan enseñarte a como lidiar en este mundo. Las mujeres muchas veces no saben venderse. Les falta coraje para pedir aumento de sueldo, entre un montón de otras cosas. Estos grupos que se forman, de liderazgo femenino, son buenas prácticas que tenemos que promover y así poder aprender unas de otras.

4. ¿Qué consejo le darías a mujeres que están empezando o quieren potenciar su carrera en el mundo corporativo?

A veces, uno puede caer en el mal hábito de “tratar de ser un Hombre” y lo que debemos hacer, es potenciar nuestras capacidades de mujer. Las mujeres pueden tener un montón de habilidades, como, por ejemplo: la intuición, el entendimiento de emociones, entre otras. Todo esto por nuestra crianza y la configuración temprana a prestar atención a esos detalles. Debemos usar esto a nuestro favor, comunicándolo en un lenguaje que no nos perjudique. No lanzar estas capacidades de manera disgregada, sino que de forma organizada.

Finalmente, todo lo que tenemos es valioso. A lo mejor el hombre fue entrenado en otras cosas, que también es valioso, pero por lo mismo, tenemos que destacar nuestras ventajas de ser mujer.


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