OpenClaw y el año en que experimentar con agentes de IA dejó de ser opcional
Generado por Nano Banana 2 y un skill en claude code
Generado por Nano Banana 2 y un skill en claude codeEn menos de 3 meses, un proyecto open source creado por un programador austríaco pasó de ser un experimento a acumular más de 160.000 estrellas en GitHub y entre 300.000 y 400.000 usuarios. Se llama OpenClaw, y está comenzando a mostrar lo que puede ser la IA "agéntica" en las organizaciones.
Lo que más nos interesa no es la herramienta en sí, sino lo que está provocando dentro de las empresas, y por qué este es el año en que conviene empezar a experimentar si no quieres quedarte fuera de la conversación.
Hasta hace poco, la IA en el mundo corporativo se limitaba a chatbots que responden preguntas y asistentes que sugieren texto. OpenClaw representa algo distinto: un agente autónomo que no solo conversa, sino que ejecuta. Navega, hace clic, escribe código, completa tareas.
Como lo describió VentureBeat, la adquisición de OpenClaw por parte de OpenAI es una señal de que el centro de gravedad de la industria está migrando desde interfaces conversacionales hacia agentes que actúan en nombre del usuario.
¿Por qué importa? Porque el salto de "la IA me ayuda a pensar" a "la IA hace cosas por mí" cambia radicalmente la forma en que diseñamos equipos, procesos y estructuras organizacionales.
Según CrowdStrike, ejecutivos están observando en tiempo real cómo sus equipos instalan OpenClaw en computadores de trabajo sin autorización. Es lo que en seguridad llaman "Shadow IT", y está creciendo rápido.
Tus colaboradores no están esperando que TI apruebe una herramienta. La están usando porque les resuelve problemas ahora. Eso habla bien de tu gente (son proactivos) y mal de tu organización (no les estás dando alternativas).
Una auditoría de seguridad de enero de 2026 encontró 512 vulnerabilidades en OpenClaw, 8 de ellas críticas. No es un detalle menor. Pero prohibir la herramienta sin ofrecer alternativas solo va a empujar la adopción más hacia las sombras.
Más que una receta, el primer paso es hacerte las preguntas correctas:
No un documento genérico. Reglas vivas que tu equipo conozca: qué herramientas pueden usar, con qué datos, bajo qué condiciones. Si no la tienes, tus colaboradores están tomando esas decisiones solos.
Los agentes de IA no son un empleado más. Necesitan acceso controlado, monitoreo y una lógica de permisos distinta. IBM apunta que las empresas que experimenten hoy con "sandboxes controlados" van a estar mejor paradas cuando esto madure.
Esta es la pregunta que menos se hace y la que más impacta. Un agente que ejecuta tareas por ti cambia la naturaleza del trabajo. Cambia roles, cambia responsabilidades, cambia la conversación sobre qué significa "ser productivo". Si tu cultura no está preparada para absorber eso, la tecnología no va a funcionar, por buena que sea.
OpenClaw es una herramienta impresionante. Pero como hemos visto en cada proceso de transformación que acompañamos, la tecnología rara vez es el cuello de botella.
Lo que frena a las organizaciones es la distancia entre lo que la herramienta permite y lo que la cultura absorbe.
No necesitas tener todo resuelto hoy. Pero sí necesitas empezar a conversar sobre esto en tu equipo directivo. Definir una postura. Empezar a experimentar de forma controlada. Porque el que empiece ahora va a tener meses de aprendizaje cuando esto deje de ser opcional para todos.
¿Tu organización ya está conversando sobre esto? Me encantaría conocer tu perspectiva.
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Fuentes: VentureBeat, CrowdStrike, IBM, Institutional Investor, openclaw.ai. Datos a febrero 2026.

Marcelo Vásquez, fundador de The Canvas Group, es Ingeniero Civil Industrial de la Universidad Católica de Chile y MBA de la Universidade de California, Berkeley. Con más de 25 años inserto en la creación de nuevos negocios y gestión de innovación, acompaña a las organizaciones en sus desafíos de transformación y crecimiento. También complementa su trabajo como director del fondo de capital de riesgo, Taram Capital y consejero de Innova Chile – CORFO.