IA en Gestión de Personas: los desafíos que nadie resuelve solo

May 14, 2026
The Canvas Group
equipo trabajando con muchas pantallas a su al rededorJonathan Richard en Unsplash

Las áreas de Gestión de Personas llevan años gestionando el cambio de otros. La ironía es que ahora les toca a ellas. Cuando más de la mitad de las gerencias de personas en Chile identifica la implementación de inteligencia artificial como su principal desafío para este año, ya no estamos hablando de una tendencia emergente: estamos frente a una presión concreta que exige decisiones reales.

Lo que hace difícil esta transición no es la tecnología en sí. Es que la IA llega a un área donde el objeto de trabajo son las personas, y eso obliga a responder preguntas que los algoritmos no resuelven solos: para qué incorporamos IA, en qué procesos tiene sentido, qué rol le dejamos a las personas y cómo sabemos que está funcionando.

¿Qué está pasando realmente con la IA en las áreas de personas?

La encuesta del Diario Financiero consultó a 77 gerencias de personas sobre el estado actual de la IA en sus organizaciones. El cuadro que emerge es coherente con lo que vemos en nuestros proyectos: hay presencia de tecnología, pero poca profundidad.

Solo el 7,8% de los encuestados declara utilizar IA de forma extendida en sus procesos. El segmento más grande, el 44,2%, la usa en procesos específicos. Un 29,9% está todavía en fase de pilotos o pruebas. Y el 15,6% aún no ha incorporado ninguna herramienta.

El problema no es ausencia de voluntad. Es ausencia de un modelo para decidir dónde y cómo incorporar IA con criterio.

Los procesos donde más se ha avanzado son reclutamiento y selección (46,8% de las organizaciones con IA activa) y People Analytics (45,5%). Comunicaciones internas, relaciones con sindicatos y gestión de capacitación siguen rezagados. Esa distribución refleja una lógica comprensible: primero se automatiza lo más visible y lo más repetitivo. Pero también tiene un riesgo: subrepresentar los procesos donde la IA tiene mayor potencial de impacto estratégico.

Lo que aprendimos con Grupo Kaufmann sobre poner la IA al servicio de las personas

Cuando Grupo Kaufmann se acercó a The Canvas Group para pensar cómo incorporar IA en sus operaciones en Chile y Perú, la pregunta que nos hicimos juntos no fue "¿qué herramientas usamos?". Fue "¿dónde tiene sentido que la IA entre, y para qué?"

Trabajamos en un proceso de descubrimiento con todas las áreas de la compañía: comercial, logística, recursos humanos, marketing, postventa y tecnología. Realizamos 17 sesiones y levantamos más de 900 dolores y 600 iniciativas posibles. Las priorizamos hasta dejar 10 casos de negocio con evaluación de impacto, datos disponibles y complejidad de implementación. Complementamos ese proceso con un taller de Prompt Engineering para todo el grupo.

Lo más valioso fue la claridad que produjo hacia adentro: qué problema resuelve cada iniciativa, qué capacidades internas se necesitan y cómo se mide si está funcionando. Esa claridad es exactamente lo que falta cuando la IA se adopta de manera reactiva, proceso por proceso, sin una lógica que conecte los esfuerzos.

¿Por qué el efecto más visible de la automatización es la necesidad de nuevos perfiles?

El dato más revelador de la encuesta tiene que ver con las consecuencias percibidas de la automatización. El efecto más frecuentemente mencionado no es la reducción de puestos de trabajo (15,5%), sino la incorporación de nuevos perfiles y competencias (53,5%). Le sigue la reducción de costos operacionales (45,1%) y la mayor productividad sin cambios relevantes en dotación (43,7%).

Eso confirma algo que vemos consistentemente: la automatización no elimina personas masivamente; reconfigura lo que se les pide.

Cuando los procesos repetitivos los ejecuta la tecnología, lo que queda en manos de las personas es más complejo: interpretar datos, tomar decisiones en contextos ambiguos, gestionar relaciones, diseñar experiencias. Y esas capacidades no se desarrollan solas. Requieren formación deliberada, rediseño de roles y una conversación honesta dentro de las organizaciones sobre qué habilidades digitales se necesitan y cuáles existen hoy.

El 23,9% que señala la ampliación de la brecha de habilidades digitales como efecto de la automatización está nombrando exactamente ese problema. La IA puede aumentar la productividad de quienes ya saben usarla, y ampliar la distancia respecto de quienes no tienen acceso a ese aprendizaje.

¿Qué distingue una adopción táctica de una adopción estratégica?

La diferencia entre un 44,2% que usa IA en algunos procesos y un 2,6% que la usa de forma estratégica y transversal es exactamente la distancia entre estas dos columnas.

Pasar de una lógica táctica a una estratégica requiere algo más que más tecnología. Requiere definir hacia dónde va la organización con la IA, identificar dónde aplicarla con criterio y construir las capacidades internas para que ese uso sea sostenible. Esas son exactamente las tres preguntas que estructuran nuestra forma de acompañar a las organizaciones en inteligencia artificial.

¿Cómo debería verse una incorporación de IA con sentido?

La respuesta corta es: de adentro hacia afuera. Las organizaciones que logran pasar del 44,2% al 2,6% que aparece en la encuesta, las que usan IA de forma estratégica y transversal, no lo hacen eligiendo mejor tecnología. Lo hacen siguiendo una secuencia que empieza mucho antes de instalar cualquier herramienta.

El primer paso es identificar con precisión dónde hay dolores reales dentro del área de personas. Procesos de reclutamiento que consumen semanas en tareas que podrían resolverse en horas. Gestión de capacitación que opera sin datos sobre qué habilidades faltan realmente en la organización. Comunicaciones internas que no llegan, o que llegan pero no generan ninguna acción. Sin ese levantamiento, la IA llega a resolver problemas que nadie definió, y termina siendo una solución buscando un problema. El diagnóstico no es un trámite; es lo que determina si el esfuerzo va a tener impacto o no.

Desde ahí, la siguiente pregunta es de priorización: no todos los dolores tienen el mismo potencial de mejora con IA, ni la misma viabilidad técnica, ni el mismo costo de implementación. Un área de personas que incorpora IA en reclutamiento y selección enfrenta desafíos distintos a una que la quiere aplicar en People Analytics o en la gestión de relaciones laborales. Las organizaciones que avanzan con criterio construyen un portafolio de iniciativas evaluado, donde cada caso tiene claridad sobre qué problema resuelve, qué datos necesita y cómo se va a medir si está funcionando. Eso es lo que convierte una lista de ideas en una hoja de ruta accionable.

El tercer elemento, y el que con más frecuencia se omite, son las personas. Una iniciativa bien priorizada no produce resultados si los equipos no entienden para qué sirve la IA en su trabajo cotidiano, o si la resistencia al cambio hace que las herramientas queden sin uso. Capacitar no significa enseñar a usar una aplicación: significa construir el lenguaje común, reducir la incertidumbre y conectar la tecnología con el trabajo real de cada rol. Esa capacidad interna es lo que hace sostenible la adopción en el tiempo, más allá de cualquier piloto o proyecto puntual.

En The Canvas Group trabajamos exactamente con esa secuencia. Acompañamos a organizaciones a identificar dónde tiene sentido que la IA entre, a priorizar con criterio de negocio y a construir las capacidades internas que hacen que esa adopción dure. Lo que vemos en los equipos con los que trabajamos es que cuando se recorre ese camino completo, los resultados son distintos: hay claridad sobre qué se está resolviendo, los equipos se apropian de las herramientas y la IA deja de ser un proyecto de TI para convertirse en una forma de trabajar.

El futuro de la gestión de personas se construye hoy

La gestión de personas siempre ha sido la función que ayuda a las organizaciones a atravesar los cambios difíciles. El desafío actual es que ese cambio les llega de frente. Incorporar IA con sentido en las áreas de personas requiere el mismo rigor que se aplica a cualquier proceso de transformación: diagnóstico honesto, priorización clara y construcción de capacidades que duren más que la herramienta.

La filosofía que defendemos en The Canvas Group es que AI first, human always no es un principio solo para los equipos de tecnología. Es exactamente el tipo de criterio que las gerencias de personas necesitan para liderar esta transición desde adentro.

Si te interesa explorar cómo integrar inteligencia artificial en tu área de Gestión de Personas con un enfoque estratégico, contáctanos y cuéntanos tu desafío a través de nuestro formulario de contacto. Estaremos felices de conversar.

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