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Cuando las organizaciones tratan de desarrollar la innovación corporativa, usualmente surge de inmediato el juicio de que no hay suficientes buenas ideas para empezar. O como decía un gerente por ahí “¿Por qué ahora vamos a ser exitosos, si la última vez que lo hicimos tiramos todas nuestra creatividad sobre la mesa, y los resultados no fueron muy alentadores? ¿Por qué esta vez se nos van a ocurrir mejores ideas? ”

Como consultora de innovación, nos hemos dado cuenta de que innovar no es un problema de falta de buenas ideas, disruptivas o interesantes, es, más bien, un problema de reconocimiento del potencial de las ideas que están dando vuelta por la organización y de atreverse a explorar con decisión estas ideas.

Salir de la zona de confort

En general, lo que observamos es que tenemos un gran sesgo en contra lo nuevo, de lo que nos saca de nuestra zona de confort y, por lo tanto, en contra de cualquier idea creativa que lleve aparejada niveles pequeños de incertidumbre. Finalmente prima la sensación de control. La necesidad de reducir los niveles de incertidumbre al punto que es muy difícil para una idea disruptiva prosperar en el ambiente típico que impera actualmente en nuestras organizaciones.

Lo nuevo requiere abrirse a la incertidumbre, a explorar posibilidades, a soltar momentáneamente el control en un entorno contenido. El problema parece ser que nuestro cerebro está mucho mejor preparado para detectar amenazas y problemas que oportunidades. Lo que la neurociencia nos demuestra es que este sesgo del cerebro ha mostrado altos grados de conservación en los mamíferos, lo que probablemente sea el reflejo de las ventajas evolutivas de un circuito de procesamiento de amenazas que funciona eficientemente.

Esfuerzo, disciplina y metodología

Es por ello que la innovación requiere esfuerzo, disciplina y metodología. Se necesita un esfuerzo consiente decidido a romper el sesgo innato que nos lleva a encontrarle, casi automáticamente, objeciones y problemas a las nuevas idea ideas.

La falta de esta metodología y disciplina explica por qué estamos llenos de historias de innovaciones que en el tiempo fueron grandes éxitos, que en un principio fueron rechazadas y para ver la luz tuvieron que recorrer un largo camino.

Las implicaciones de esto para la situación actual son evidentes. En tiempos de incertidumbre como los que vivimos, la estrategia de replegarse en aquello que ya sabemos es muy tentadora, y sin embargo es muy peligrosa. Estamos matando muy rápidamente las ideas que nos van a permitir surfear la ola de estos tiempos, y desarrollar nuevas ventajas competitivas.

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En The Canvas Group, apoyamos a las organizaciones para desarrollar y ejecutar efectivamente la innovación corporativa. No dejes de revisar nuestras publicaciones o si te interesa conocer más detalles sobre cómo te podemos ayudar a desarrollar la innovación en tu empresa te invitamos a contactarnos.

Luis Alberto Soto

Socio en The Canvas Group

“LAS” es abogado de la Universidad de Chile con un MBA en Tulane University. Tiene experiencia en procesos de gestión del cambio, desarrollo organizacional, coaching ejecutivo, metodologías ágiles, innovación y procesos de transformación organizacional de varias compañías.

Luis Alberto Soto

Socio en The Canvas Group

“LAS” es abogado de la Universidad de Chile con un MBA en Tulane University. Tiene experiencia en procesos de gestión del cambio, desarrollo organizacional, coaching ejecutivo, metodologías ágiles, innovación y procesos de transformación organizacional de varias compañías.


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