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Danica en su estreno en Sodimac luego de pasar por Transbank y Enel.

¿Qué es la innovación para ti y por qué crees que es importante?

La innovación, sobre todo la innovación corporativa, que es donde yo he estado inmersa estos años, tiene que ver con un trabajo sistemático y organizado de generación de valor exponencial.
Esta generación exponencial conecta muy fuertemente la gestión de innovación con el contexto estratégico de la compañía. Estratégico y competitivo porque estoy convencida que la innovación te hace desarrollar capacidades y te pone en una buena posición para enfrentar un contexto estratégico donde muchas veces desconoces quién es tu competidor. Entonces estás constantemente desarrollando habilidades que te llevan a pensar fuera de la caja, a entrenar un músculo que muchas veces queda estático frente al proceso del día a día de la organización.

“Creo que es importante la innovación en una organización porque te va preparando para un ambiente o un futuro incierto”.

A su vez, esto conlleva correr la barrera de lo posible dentro de lo que hoy se hace comúnmente dentro de la organización para generar nuevas formas, nuevos modelos de negocio, nuevos productos y nuevos servicios.

Para esto es clave una gestión de innovación que defina un objetivo y que, a partir de la búsqueda sistemática de oportunidades, necesidades o dolores dentro de la organización, pueda generar un proceso para desarrollar alternativas de solución.

Y creo que es importante la innovación en una organización porque te va preparando para un ambiente o un futuro incierto. Hoy todo el mundo avanza muy rápido y las compañías van enfrentando desafíos que son vertiginosos; no solo desafíos de buscar mayor rentabilidad sino de trabajar con un proveedor distinto, con un cliente que cambia constantemente y suele ser más inteligente, más informado. Además de tus competidores de toda la vida aparecen nuevos competidores más chiquititos, con más flexibilidad y agilidad que sí te dejan en jaque en muchos aspectos.

Entonces creo que la innovación hoy día toma forma en las organizaciones como lo tiene un área de marketing, de recursos humanos, de desarrollo de negocios, etc. Si tiene esa fuerza, sí tendrá esa sistematización y entregará a la organización nuevas capacidades para enfrentar este futuro bien vertiginoso.

¿Por qué escogiste desarrollar tu carrera en este espacio?

Es medio chistoso. Yo estudié Ingeniería Comercial en la Universidad de Chile porque me gustaban los negocios, inventar cosas, generar lucas para poder viajar, tener aventuras, hacer deporte, comprarme mis cosas, etc. Y, al salir de la universidad, entré a una empresa de distribución de energía, Enel, sin mucho conocer lo que era un electrón o un sistema eléctrico -en ingeniería comercial no nos enseñaban física.

Me tocó enfrentar el tema de la perdida de energía, de abordar el hurto de energía en poblaciones complicadas. Esos 3 años estuve bien, trabajando como “hormiguita”. Pero tenía el bichito de poder desarrollar negocios y yo pensaba: “En una distribuidora es un poco difícil, quizás tengo que salir”.

Entonces salió la oportunidad de irme a la Sub gerencia de Desarrollo de Negocios. Hinché harto hasta que llegó el cambio interno y ahí recién llegué al mundo que me gustaba, donde me desenvolvía bien, que me permitía armar cosas nuevas, conversar con los proveedores, armar los modelos de negocios, conectarme con los clientes, salir a la calle, hacer estudios de etnografía.

“Me encanta esto de conectar puntos desde la mirada del cliente; estudiar cómo a partir de lo no obvio puedes obtener valor”.

Ahí me involucré mucho en el desarrollo de negocios, que fue difícil en una industria un poco rígida, regulada; pero en ese sentido creo que encontré mi norte. Ahí me vio el Gerente de Innovación, fui Líder de Innovación y así entré al mundo de la innovación.

Me encanta esto de conectar puntos desde la mirada del cliente; estudiar cómo a partir de lo no obvio puedes obtener valor y desarrollar algo que para alguien tiene sentido. Creo que es algo que me motiva porque todos los días son diferentes.

Hoy, estando en Sodimac como Subgerente de Innovación, trabajo para armar un equipo que tenga un pensamiento creativo, no estructurado -aún cuando yo soy muy estructurada. Pero hay que tener esa estructura hay que tenerla en temas de innovación porque acá es lo mismo que cualquier otra área: tienes que mostrar resultados y esos resultados se persiguen de forma sistemática.

Yo soy súper sociable, me gusta escuchar. Creo que viene por el tema de que soy gemela: toda la vida he pensado de a dos, no me cuesta ponerme en los zapatos de otra persona, creo que en todas las cosas hay que ponerse en la otra vereda y uno se sorprende haciendo ese ejercicio. Se sorprende de uno mismo incluso, que nota cosas que no te das cuenta de forma trivial. Entonces ese ejercicio constante de ponerse en el lugar del otro creo que me ha servido bastante.

Lo otro que me gusta de la innovación es que tienes permiso para hacer cosas, pero también tienes esa ansiedad de mostrar; porque, si no muestras resultados concretos en impacto en el negocio, esto queda en mera creatividad. Y yo busco la innovación, que es el valor exponencial. Por lo tanto es un trabajo constante, un desafío día a día.

Todos sabemos que el valor exponencial que genera la innovación no sale de un día para otro. Son años en que estás desarrollando e iterando alternativas de solución donde tienes esa “mariposa” en la guata de que estás contento por innovar y desarrollar cosas pero también con esa presión de poder concretar.

Creo que mi vida laboral me fue llevando al camino de la innovación. Y gracias a Dios he tenido la suerte de poder estar en tres industrias grandes al nivel de lo que mueven en Chile y también en tres compañías importantes. Estuve en Chilectra (hoydía Enel), después pasé a Transbank y hoy estoy en Sodimac. Ver reflejado en el cliente algo que tú desarrollaste, eso es el principal pago de todo el esfuerzo.

Han sido años de sacrificio y de harto esfuerzo. La innovación es vista así como “ha están jugando y perdiendo un poco el tiempo” Siempre convives con ese ninguneo, pero creo que la convicción, el profesionalismo, la empatía y el ser transparente te genera credibilidad a la larga.

¿Qué te tiene orgullosa del trabajo que has realizado?

He conocido gente que sabe mucho de innovación. Me ha tocado conversar con muchos referente de innovación en Chile y trabajar con personas que están metidas en las metodologías de innovación, lo cual me ha permitido un aprendizaje constante.

Pero creo que lo que más orgullosa me tiene es darme cuenta que uno influye positivamente en las personas. Soy capaz de generar equipos, de convocar y poder definir un norte y avanzar en conjunto. Creo que en la gestión de innovación he aprendido mucho como profesional para llevar equipos, lo que significa un liderazgo.

Estas habilidades muchas veces te hacen callar, observar y escuchar. Ser Subgerente de innovación para mí no es lo que vale; va más allá el rol que eso implica. Si esto me permite liderar equipos, yo feliz. Si me da la oportunidad de poder influir, de generar cosas y liderar un equipo, creo que es lo que hoy más me enorgullece.

Yo creo que la innovación tiene de dulce y agraz, de fracasar, de a veces tener éxito, de exposición mediática dentro de una organización. Pero, por sobre todo, te da la posibilidad de disponibilizarlo en función de que el equipo crezca, de que lo que vamos a trazar lo logremos y convenzamos a toda la organización en pos de caminar a ese norte.

“Lo que más orgullosa me tiene es darme cuenta que uno influye positivamente en las personas”.

Creo que lo interesante y lo importante, y muchas veces me cuesta harto, es compatibilizar el tiempo con la familia. Me pone orgullosa poder trabajar en algo que me gusta pero también tener una familia estable, constituida, donde lo que aprendí en mi trayecto profesional lo puedo aplicar en mi día a día en mi familia. Mi hija puede experimentar cosas donde yo solo la cuido en un ambiente de contención, observándola con cuidado pero sin sesgarla en el ámbito de la exploración; ahí también la innovación me ha apoyado en eso.

¿Cuáles han sido tus mayores aprendizajes? ¿Harías algo distinto en tu carrera?

Yo creo que mis mayores aprendizajes vienen por el lado de tomar decisiones que van en función de lo que yo quiero ser o dónde quiero trabajar: temas de innovación, de desarrollo de nuevos modelos de negocio, la gestión de innovación, etc.

Lo otro es el tema del miedo a declarar que a veces no tienes resultado en las cosas. Muchas veces las compañías, por temas de meta, de reputación, de resultados, de mostrar algo, dicen que las cosas siempre andan bien -y no andan bien. Acá en la innovación he aprendido que es bueno alertar las cosas cuando van mal y declarar y tomar la decisión cuando ya no van más. Entonces ese aprendizaje también ha sido positivo porque te engrandece un poco mas en temas profesionales.

Creo que la vida es tan corta que hay que tratar de hacer lo que a uno más le gusta; y digo tratar porque en verdad en el tema laboral se pasa bien y mal. Hay un desgaste emocional, una priorización del tiempo en función de la compañía versus lo que puedes estar dedicando a tu familia y tu bienestar personal.

Ese trade-off entre lo que aspiras para tu camino personal y profesional tienen que ser una mezcla perfecta, y encontrar esa mezcla es difícil. Creo que mi aprendizaje ha sido por el lado de tomar decisiones en función de la familia, de lo que me gusta más hacer. Gracias a Dios las he tomado firmemente cuando me ha tocado.

Yo aprendo todos los días: de mi hija, de mi familia, de mi trabajo, de lo que es la innovación, de lo que es trabajar con distintas áreas, de lo que son las personas. Mis mayores aprendizajes incluso pueden estar por venir.

¿Cómo ves el espacio de la mujer en el mundo de la innovación?

Yo creo que hoy día las mujeres están mucho más empoderadas; estamos teniendo acceso a posiciones mas estratégicas dentro de las compañías. En ese sentido no veo ninguna diferencia entre una mujer en innovación versus un hombre.

La innovación se posiciona cada vez más en ámbitos mucho más estratégicos. Este boom de innovación corporativa nos ha ayudado a nosotras como mujeres a darnos un espacio también. Porque la innovación tiene mucho que ver con creatividad, con diseño, con habilidades blandas, y creo que las mujeres tienen mucho que decir ahí ya que tienen mucha experiencia en eso.

Muchas mujeres que son madres también experimentan habilidades que no se aprenden en la universidad; habilidades emocionales que sí te ayudan bastante a tomar una buena decisión en una compañía grande. Estos últimos dos años en innovación se han visto más mujeres, por lo menos acá en Chile.

“Yo creo que hoy día las mujeres están mucho más empoderadas; estamos teniendo acceso a posiciones mas estratégicas dentro de las compañías”.

Creo que sí nos falta un poco darle un carácter de impacto en el resultado de la innovación. Nos quedamos mucho en lo que es innovador, los seminarios y la conexión con algún speaker. Pero hoy día hay que avocarse, y personalmente es mi bandera de lucha, en que la innovación responda a un impacto que sea exponencial.

En la medida que nos apoyemos y generemos esa red de contacto nos vamos a ir potenciando más. Pero estamos bien equilibrados entre hombre y mujer en el mundo de la innovación.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere desarrollar una carrera en innovación?

Un buen inicio es mezclarse con el ecosistema de innovación en Chile y de los seminarios que se van generando, ir a las presentaciones y demos de start-ups. Luego, conectar con las consultoras de innovación, que hoy día hay muchas. Ver todo lo que CORFO esta desarrollando en temas de innovación, leer. Después irse hacia las aceleradoras y quizás pedir permiso, trabajar uno o dos días, o varios días durante un mes al lado de los emprendedores.

También identificar a gerentes y sub gerentes de innovación de grandes empresas, para tomarse un café y que te conversen de su experiencia. Creo que empaparse un poco de lo que esta sucediendo, de las prácticas y de los consejos de personas que llevan tiempo en eso.

Y, como consejo, el mundo de la innovación es de dulce y agraz: de dulce por que te mueves, eres flexible, te vas adaptando, vas un día para un lado, otro día para otro. Y de agraz porque muchas veces te exigen resultados y no llegan rápido; te desesperas, la pasas mal, tienes que explicar. Y la innovación ahora no es muy bien entendida por muchas personas en las organizaciones, entonces hay que batallar con eso de las expectativas.

Sin embargo, el mundo de la innovación te genera una capacidad, te genera una capacidad de liderazgo que te va a permitir desenvolverte en cualquier otra organización, en cualquier ámbito, en cualquier tema. Yo creo que es un lindo camino para recorrer.


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